"Sé lo que estas pensando, te preguntas si he disparado seis o sólo cinco veces, pero teniendo en cuenta que este es un Magnun del .45, el mejor revólver del mundo, capaz de atravesarte de un disparo, ¿no deberías sentirte afortunado, vago?" (Harry el sucio)

jueves, 11 de septiembre de 2008

Parte III: La desesperación

- Mire Ortega lo siento mucho, pero créame no es nada personal.-el supervisor le miraba desde detrás de su escritorio con una expresión indiferente- Tras la fusión existe duplicidad en muchos puestos y la dirección ha decidido que el suyo es uno de ellos.
Sentado en el banco de piedra en el pequeño jardín frente al imponente rascacielos donde estaba la oficina, Ismael Ortega tenía la mirada perdida en las marcas de agua del cheque que le habían entregado como liquidación.
En la calle, estaba en la puta calle, despedido y no tenía ni la más remota idea de hacia donde dirigir sus pasos. Dios, que diría Mari Carmen cuando se enterase. Estaba perdido.
Márquez observaba desde un rinconcito del parque la desesperación de Ortega con una fría indiferencia. Vaya, así que no había sido el único damnificado en la fusión. Pobre diablo ese Ortega, estaba destrozado, en su cara de jilipollas estaban empezando a rodar las lágrimas de unos ojos con mirada perdida, al borde del abismo de la locura. No le sorprendería que se volara la tapa de los sesos de un tiro.
Un gesto de fría determinación cambió el semblante de Márquez; él no caería, no era un mierda, era fuerte, una roca, saldría adelante, no se hundiría como ese infeliz que parecía que estaba al borde de la desesperación.

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