"Sé lo que estas pensando, te preguntas si he disparado seis o sólo cinco veces, pero teniendo en cuenta que este es un Magnun del .45, el mejor revólver del mundo, capaz de atravesarte de un disparo, ¿no deberías sentirte afortunado, vago?" (Harry el sucio)

martes, 16 de septiembre de 2008

Parte V: El grito

Lucía estaba recostada en el sillón; hacía más de dos horas que caminaba entre el sueño y la vigilia, pero hoy tenía que esperara a Mario. Las dos líneas paralelas rosadas que tenía marcadas en el predictor que sostenía en la mano derecha, explicaban la sonrisa que se adivinaba en las comisuras de sus labios.
Destrozando la placidez del momento, unos golpes y jadeos en la puerta de su apartamento rompen la quietud de la madrugada. Lucía se incorpora sobresaltada y se acerca cautelosamente a la entrada.
Cuando esta aproximando cautelosamente a la puerta, una tremenda explosión retumbó en sus oídos, el test cayó de su mano perdiéndose su sonido en el eco que retumbaba en todo el edificio. Tras unos instantes de quietud vacía, sigilosamente se deslizó los pocos metros que le quedaban hasta la puerta y miró a través de la mirilla, el descansillo estaba vacío. Un olor que reconocía aunque no identificaba se percibía desde dentro de su apartamento. Abrió la puerta cautelosamente y asomó la cabeza.
El grito de Lucía volvió a romper la quietud de la noche. Su marido, Mario Márquez estaba tumbado frente a la puerta. Un charco de sangre que parecía partir de su ojo destrozado estaba comenzando a rodear su figura. Sobre el rojo oscuro y denso de la sangre, destacaba el brillo de un Smith&Wesson del calibre .38 con una doble M entrelazada grabada en las cachas.

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