Ismael Ortega corría a trompicones avenida abajo. Apretaba un fajo de billetes dentro del bolsillo de su empapado forro polar con una mano, sujetando la capucha con la otra.
¿Qué ha pasado?...¿Qué ha pasado?
Dios sabe que no quería hacer daño a ese chulo de Márquez, pero saco una puta pistola de su bolsillo. No sabía que había pasado, el eco de un fogonazo todavía reverberaba en sus tímpanos pero tenía el dinero, solo le quedaba correr.
FIN
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Joer... ¿como te lo cargas?
me habia empezado a caer bien. :-)
Es que ya estaba cansado de escribir
Publicar un comentario